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sábado, 20 de abril de 2013

LA CIA DETRAS DEL ATENTADO DE BOSTON


La influencia de la CIA en el “terrorismo checheno” de Boston


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La versión oficial sobre el atentado de la Maratón de Boston indica que los perpetradores provienen de Chechenia o una región cercana, y que los ataques fueron producto del terrorismo islámico.

“La red checheniana jihadista es muy extensa”, dijo el neoconservador Walid Phares a Fox News. “Tienen una inmensa red al interior de Rusia y Chechenia.”

“Ellos bien podrían estar apoyados por una importante red internacional”, advirtió el neoconservador de la era Bush y ex embajador ante las Naciones Unidas, John Bolton.

En un reporte de este jueves, Fox citó al centro de estudios del Council on Foreign Relations para explicar la conexión chechena de los terroristas de Boston, señalando que el ex líder checheno Ibn al-Khattab mantuvo reuniones con Osama bin Laden en Afganistán.

Fox se refirió a un documento sobre políticas de Seguridad Interna de la Universidad George Washington emitido en 2010, que dice que Chechenia es visto por “teóricos jihadistas” como un lugar donde “luchar no sólo es legítimo, sino también obligatorio”. El informe también asegura que el líder rebelde checheno Doku Umarov intentó alinear a la insurgencia “con las concepciones jihadistas globales” y apoyó la idea de un “emirato islámico en el Cáucaso”.

La cadena Fox omite predeciblemente hechos importantes mientras trabaja para establecer una nueva amenaza islámica: principalmente, que la llamada “insurgencia” en Chechenia fue una iniciativa encubierta de la CIA. Los líderes rebeldes Shamil Basayev y Al Khattab fueron entrenados y adoctrinados en campos patrocinados por la CIA en Afganistán y Pakistán, escribe el analista Michel Chossudovsky.

El servicio de inteligencia ISI de Pakistán (Inter-Services Intelligence) jugó un rol importante en la organización y entrenamiento del ejército rebelde checheno. El ISI también juegó un papel instrumental al apoyar al Mujahideen afgano, una fuerza paramilitar musulmana que posteriormente maduraría bajo la dirección de la CIA convirtiéndose en el Talibán y Al Qaeda.

El agente del MI6 británico Abu Qatada recaudó dinero para el jihad checheno, mientras que el conocido iman Abu Hamza al-Masri de la mezquita de Findbury Park – un informante de ambos servicios de seguridad británicos en Londres – juntó fondos tanto para el jihad de Chechenia como para el campo Darunta de Bin Laden en Afganistán.

La CIA también trabajó para desestabilizar a los Balcanes, un hecho documentado por la prensa europea pero ampliamente ignorado en Estados Unidos. Los esfuerzos por convertir los Balcanes en un “refugio” para jihadistas fanáticos fueron promovidos por la CIA y el Pentágono. En 1993, el agente de la CIA Osama Bin Laden instaló supuestamente a su segundo hombre, Ayman al-Zawahiri, para que dirigiera las operaciones de la organización en los Balcanes.

A pesar de todas las pruebas que apuntan a que Estados Unidos, Gran Bretaña, Pakistán y Arabia Saudita orquestaron iniciativas para socavar a la Unión Soviética – no sólo durante su ocupación de Afganistán, sino también en los estados musulmanes soviéticos – y difundir el conflicto radical sunita a través de la región, se espera que creamos que los hermanos Anzor y Dzhokhar Tsarnaev son parte de un renovado esfuerzo internacional de Al Qaeda para atacar al continente americano. El papel de la CIA en promover este movimiento fanático, por supuesto, será omitido.

Esta será la línea argumental que será desplegada en los próximos días por los medios de establishment. En respuesta a este supuesto ataque de Al Qaeda y grupos afiliados en Chechenia, podemos esperar que la intromisión del estado policial en las libertades de Estados Unidos y el mundo avance a una nueva etapa.

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