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viernes, 10 de enero de 2014

EDUARD PUNSET DEJA EL PROGRAMA DE TVE "REDES"


Adiós a 'Redes', de Eduard Punset, tras 18 años de historia en TVE


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Redes, todo un emblema de Televisión Española, no volverá a La 2. El programa divulgativo que presentaba y dirigía Eduard Punset desaparece tras casi 18 años de historia y más de 600 emisiones, según ha podido saber en exclusivaEcoteuve.es.
El futuro del programa estaba en el aire desde el pasado mes de septiembre, tal y como adelantó este portal. La intención de la cadena era continuar con el espacio y llegar a un acuerdo con la productora para que volviera este mes de enero. Sin embargo, no tendrá nuevas ediciones.
No obstante, Punset podría retomar su relación laboral con TVE más adelante, ya que la compañía audiovisual del escritor trabaja en un nuevo formato de televisión.
Durante los últimos meses La 2 ha emitido reposiciones de Redes en la noche de los domingos, a la espera de que se despejara el futuro del programa que durante los últimos 18 años ha sido uno de los pilares de la parrilla de La 2. 

En 2007 la continuidad del programa peligró con el consiguiente revuelo de sus seguidores en Internet. Finalmente el espacio renovó. "Yo nunca dudé de su compromiso con la comprensión pública de la ciencia", dijo entonces el divulgador científico. 

El programa comenzó su andadura el 23 de marzo de 1996 y el pasado mes de mayo celebró las 600 emisiones. 
Durante este tiempo, Redes ha abordado diversos temas científicos y ha entrevistado a personalidades destacadas del mundo de la sociología, astronomía o biología, entre otros campos. 

En la última etapa en TVE, el programa incorporó una nueva sección, La Mirada de Elsa, en la que Elsa Punset, filósofa, escritora e hija de Eduard Punset, analizaba las emociones humanas.
Punset, que fue ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas conCalvo Sotelo, ha compaginado su trabajo en televisión con sus labores de economista y jurista, así como la de escritor. Recientemente publicó el libro El sueño de Alicia (Ediciones Destino), una recopilación de los últimos descubrimientos de la ciencia.

miércoles, 2 de octubre de 2013

ADIOS AL IPC, EL GOBIERNO LO SUSTITUIRA POR OTRO CERCANO AL 0%


Adiós al IPC

El Ejecutivo crea un nuevo indicador que pretende sustituir al IPC para que se tome como referencia y que en los próximos años estará cercano al 0%.
Se cambiará la ley de Arrendamientos Urbanos para que el IPC no sea el indicador que se tome por defecto en caso de que no se especifique en el contrato.
Es poco probable que el 1 de enero ya se hayan fijado los nuevos indicadores para fijar los servicios regulados como la luz, el transporte o los servicios postales.

De Guindos aclara que a los directivos de la CNMC no los nombra el Gobierno
El Índice de Precios al Consumo (IPC), que muestra la evolución de los precios, lo que también se conoce como inflación, es uno de los indicadores estadísticos más arraigados y extendidos en la sociedad española. Sin embargo, desde Economía están decididos a que los españoles pierdan esta referencia y desliguen su vida de este indicador que mide lo que sube el coste de la vida. No obstante, como dejar de mentar al IPC no detendrá laevolución del coste de la vida, el Gobierno creará nuevas referencias con las que actualizar los principales servicios y que no se congelen en el tiempo.
Para desindexar la economía, esto es, desvincular la prestación de servicios y las rentas de una subida automática del IPC, el Ejecutivo cambiará leyes, como la Ley de Arrendamientos Urbanos, las pensiones (que se tramitan en estos momentos en una ley separada), y revisará todos los contratos públicos y servicios regulados en los que se fija una revisión automática de un precio con el IPC. En lo posible, nada que dependa del Estado, y esto incluye a las tres Administraciones (Gobierno Central, autonómico y local), tendrá como referencia nunca más al clásico IPC.
El Gobierno no puede forzar a hacer esta traslación a las partes privadas, pero sí cambiará la legislación para que el IPC no se tome por defecto en caso de omisión en un contrato de alquiler, por ejemplo, y espera que, con el paso del tiempo, la práctica permee las relaciones entre particulares. Por lo pronto, los convenios colectivos ya no toman el IPC como referencia para actualizar los salarios desde prácticamente el inicio de la recesión.
En cualquier caso, cualquier prestación de servicios tiene que tener una referencia para actualizar su valor o, de lo contrario, la economía entraría en una suerte de glaciación. El ministerio que preside Luis de Guindos ha ideado un indicador alternativo que pueda servir como referencia. Este indicador se calculará con el IPC armonizado (el que se manda a Bruselas con los criterios de Eurostat), menos una fórmula que calculará la competitividad perdida desde que España entró en el euro.
La complejidad de este nuevo indicador es evidente. Frente a un índice relativamente sencillo como el IPC que rastrea los precios de productos básicos de la cesta de la compra, este nuevo Indicador de Competitividad no está vinculado a una referencia que el usuario pueda trasladar a su día a día. Es sencillamente una fórmula matemática. Para familiarizar a los usuarios, el nuevo indicador se publicará el mismo día que el IPC y también lo elaborará el INE.
Con casi toda probabilidad, los que apliquen este indicador congelarán sus precios en los próximos años. La razón es que al Gobierno le sale que, por ahora, el resultado de su ecuación es cero. Y no tiene pinta de que tal y como está diseñada la fórmula (teniendo en cuenta que España en el pasado ha tenido una inflación muy por encima de la zona del euro, lo que le ha hecho perder mucha competitividad) vaya a subir de cero a corto plazo. Con todo, el Ejecutivo le ha puesto un techo y un suelo al indicador. Nunca podrá ser de más del 2% ni estar por debajo del 0%. Esta horquilla hace que el Gobierno meta mano directamente en la formación de los precios.
Para los contratos públicos, la actualización será aún más farragosa. Las concesiones estatales también están sujetas a una actualización anual, pero el Gobierno quiere revisar cada caso para ver si tiene sentido que se actualicen y, de ser así, decidir con qué criterio lo hacen, ya que siempre tendrá en cuenta los costes. El órgano para decidir si se actualizan y con qué criterio será la Comisión Delegada que se reúne cada jueves con los subsecretarios de las áreas de economía de todos los ministerios. Esta comisión tendría, además, que disponer de una referencia ad hocpara cada contrato. En algunos casos, por ejemplo, porque el principal factor a tener en cuenta para actualizar un servicio sea el precio del carburante o del cemento.
Dada la complejidad de este proceso, el Gobierno se da seis meses para ir revisando y proponiendo los nuevos indicadores para estos sectores. Así las cosas, y teniendo en cuenta que hasta ahora solo hay un Anteproyecto de Ley, prácticamente transcurrirá todo 2014 sin que esté claro cuánto y cómo subirán los precios. Es muy probable que este 1 de enero no se pueda hablar de que sube la luz, el transporte o el servicio postal porque la nueva ley aún no esté operativa. Estos servicios los prestan los conocidos como sectores regulados en los que se fijan precios de referencia. Estos precios ahora han perdido por así decirlo el norte, esto es, el IPC y tendrán que orientarse con un nuevo indicador que aún está por definir.

Pros y contras

Las desventajas de este cambio de reglas de juego proceden ante todo de la dificultad de la inseguridad que generará el limbo en el que quedarán muchos contratos públicos hasta que se estudie si tienen que actualizarse y cómo. Como muchos de ellos son concesiones a largo plazo, la aplicación de forma retroactiva liberará a las empresas de su contrato, en el caso de que crean que no les merezca la pena. Pero los nuevos licitantes que en los próximos trimestres opten a concursos públicos no sabrán cuál será la revalorización de sus contratos en el futuro.
Por lo pronto, desde Economía reconocen que no existe una ley así en el resto de países europeos. España vuelve así a ser un laboratorio para lanzar este tipo de experimentos, teniendo en cuenta que esta era una de las peticiones de Bruselas. Desde Economía se defienden asegurando que un problema de altos precios como el que tiene España solo se da en algunos otros países del sur de Europa, por lo que no es necesario hacer una ley así.
Las ventajas del nuevo escenario son muchas, sobre todo políticas. En tiempos de contención, de recortes salariales y de congelación de pensiones, que el 1 de enero se estrenara el año anunciando nuevas subidas del autobús o de la bombona de butano hubiera sido, socialmente insostenible. La más que previsible congelación en los próximos años de estos servicios aplacará con mucho el descontento social que están provocando las otras medidas de ajuste tomadas por el Gobierno.
A la larga, la repercusión en los bolsillos de los ciudadanos no es tan certera. El Ejecutivo prevé un ahorro de 700 millones de euros para las familias y una mejora del PIB significativa. Sin embargo, una de las principales razones por las que se toma la medida, la de evitar los efectos de segunda ronda y que el IPC se dispare, apenas se notará. Así, Economía prevé que el IPC apenas se modere una décima con estas medidas.
Por dejar de usar el IPC no se dejará de arañar el poder adquistivo de los españoles. Si la cesta de la compra sigue subiendo (en los últimos meses la educación, la sanidad y los alimentos están particularmente desbocados y no están afectados por esta nueva ley), los españoles tendrán cada vez menos poder adquisitivo. Se llame como se llame.

lunes, 13 de mayo de 2013

ADIOS AL EURO, HOLANDA HARA ESTALLAR EL EURO



Holanda, el país que hará estallar el euro



Qué país de la eurozona está más endeudado? ¿Los griegos derrochadores, con sus generosas pensiones estatales? ¿Los chipriotas y sus bancos repletos de dinero sucio ruso? ¿Los españoles tocados por la recesión o los irlandeses en quiebra? Pues curiosamente son los holandeses sobrios y responsables.

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La deuda de los consumidores en los Países Bajos ha alcanzado el 250% de la renta disponible y es una de las más altas del mundo. Como comparación, España nunca ha superado el 125%.

Holanda es uno de los países más endeudados del mundo. Está sumido en una recesión y demuestra pocos signos de salir de ella. La crisis del euro se lleva arrastrando tres años y hasta ahora sólo había infectado a los países periféricos de la moneda única. Holanda, sin embargo, es un miembro central tanto de la UE como del euro. Si no puede sobrevivir en la Eurozona, se habrá acabado todo.

El país ha sido siempre uno de los más prósperos y estables de Europa, además de uno de los mayores defensores de la UE. Fue miembro fundador de la unión y uno de los partidarios más entusiastas del lanzamiento de la moneda única. Con una economía rica, orientada a las exportaciones y un gran número de multinacionales de éxito, se suponía que tenía todas las de ganar con la creación de la economía única que nacería con la introducción satisfactoria del euro. En vez de eso, ha empezado a interpretar un guión tristemente conocido. Está estallando del mismo modo que Irlanda, Grecia y Portugal, salvo por una mecha algo más larga.

Burbuja inmobiliaria

Los tipos bajos de interés, que obedecen a los intereses de la economía alemana ante todo, y mucho capital barato han creado una burbuja inmobiliaria y la explosión de deuda. Desde el lanzamiento de la moneda única hasta el pico del mercado, el precio de la vivienda en Holanda se duplicó, convirtiéndolo en uno de los mercados más sobrecalentados del mundo. Ahora se ha estrellado estrepitosamente. Los precios de la vivienda caen con la misma velocidad que en Florida cuando el auge inmobiliario americano se marchitó.

Actualmente, los precios son un 16,6% más bajos que en lo más alto de la burbuja de 2008 y la asociación nacional de agentes inmobiliarios predice otra caída del 7% este año. A menos que haya comprado su casa en el siglo pasado, ahora valdrá menos de lo que pagó e incluso menos todavía de lo que pidió prestado por ella.

Por todo ello, los holandeses se hunden en un mar de deudas. Por encima del 250%, la deuda de los hogares es mayor aún que la de Irlanda, y 2,5 veces el nivel de la de Grecia. El Gobierno ya ha tenido que rescatar a un banco y, con unos precios de la vivienda en caída continua, lo más probable es que le sigan muchos más. Los bancos holandeses tienen 650.000 millones de euros pendientes en un sector inmobiliario que pierde valor a toda máquina. Si hay un dato demostrado sobre los mercados financieros es que cuando los mercados inmobiliarios se hunden, el sistema financiero no se hace esperar.

Profunda recesión


Las agencias de calificación crediticia (que no suelen ser las primeras en estar al tanto de los últimos acontecimientos) ya se empiezan a dar cuenta. En febrero, Fitch rebajó la calificación estable de la deuda holandesa, que sigue con su triple A, aunque sólo por los pelos. La agencia culpó a la caída de los precios de la vivienda, el aumento de la deuda estatal y la estabilidad del sistema bancario (la misma mezcla tóxica de otros países de la Eurozona afectados por la crisis).

La economía se ha hundido en una recesión. El desempleo aumenta y alcanza máximos de hace dos décadas. El total de parados se ha duplicado en sólo dos años y en marzo pasó del 7,7 al 8,1% (una tasa de aumento todavía más rápida que la de Chipre). El FMI predice que la economía encogerá un 0,5% en 2013, pero los pronósticos tienen la mala costumbre de pasarse de optimistas. El Gobierno incumple sus déficits presupuestarios pese a haber impuesto unas medidas severas de austeridad en octubre. Como otros países de la Eurozona, Holanda parece encerrada en un círculo vicioso de paro en aumento e ingresos fiscales en descenso, que conduce a todavía más austeridad e incluso más recortes y pérdida de empleo.

Cuando un país se sube a ese tren, cuesta mucho salirse de él (sobre todo dentro de los confines del euro).
Hasta ahora, Holanda había sido el gran aliado de Alemania en la imposición de la austeridad por todo el continente como respuesta a los problemas de la moneda. Ahora que el bajón se agrava, el apoyo holandés a una receta sinfín de recortes y recesión (e incluso al euro) empezará a esfumarse.

Los demás colapsos de la Eurozona siempre han ocurrido en la periferia de la divisa. Eran países marginales y sus problemas se presentaban como accidentes, no como pruebas de los fallos sistémicos de la forma en que se armó la moneda. Los griegos gastaban demasiado. Los irlandeses dejaron que su mercado inmobiliario se descontrolase. Los italianos siempre tuvieron demasiada deuda para empezar. Para los holandeses no hay ninguna excusa: ellos obedecieron todas las reglas.

Desde el principio ha quedado claro que la crisis del euro llegaría a su fase terminal cuando alcanzase el centro. Muchos analistas suponían que sería Francia y, aunque Francia no está precisamente falta de problemas (el paro crece y el Gobierno hace todo lo que puede, restando competitividad a la economía), no deja de seguir siendo un país rico. Sus deudas serán altas pero no están fuera de control ni han empezado a amenazar la estabilidad del sistema bancario. Holanda está llegando a ese punto.

Tal vez hay que esperar un año más, quizá dos, pero la caída cobra ritmo y el sistema financiero pierde estabilidad cada día. Holanda será el primer país central en estallar y eso será demasiada crisis para el euro

FUENTE