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viernes, 21 de febrero de 2014

CURIOSIDAD: COMO COMPRAR UN TERRENITO EN LA LUNA


¿Cómo comprar un terrenito en la Luna?




¿Cómo comprar un terrenito en la Luna?

Es probable que en un futuro aparezcan en la Luna poblaciones privadas y empresas explotadoras de recursos naturales. También que sus dueños tengan conflictos territoriales. Para evitarlo urge crear el derecho a la propiedad privada en nuestro satélite natural y otros cuerpos celestes. Al menos eso cree el empresario estadounidense Robert Bigelow.

Bigelow no es cualquier empresario, es el fundador de Bigelow Aerospace, una empresa dedicada al desarrollo de estaciones espaciales para uso comercial, que está invirtiendo cientos de millones de dólares en la creación de hábitats capaces de generar las condiciones necesarias que hagan posible la vida en lugares fuera de la Tierra. Se espera que de estos módulos expandibles diseñados por la empresa se pueda, en un futuro próximo, ensamblar una base lunar. Entonces el magnate planteó una pregunta lógica de si el dueño de esta base, o de una eventual empresa que se dedique a la explotación de helio-3, tendrá derecho a que se respete su espacio privado en la Luna. Bigelow está convencido de que los derechos de propiedad del espacio son esenciales para establecer una industria espacial que opere más allá de la órbita terrestre baja. 
En un esfuerzo por avanzar en la discusión sobre los derechos de propiedad, el empresario ha solicitado aclaraciones a la Oficina de Transporte Espacial Comercial de la Administración Federal de Aviación Civil. Cree que esta institución podría conceder licencias para la actividad espacial delimitando para cada caso concreto el territorio en el que debería desarrollarse. Este planteamiento no infringiría las normas del Tratado del Espacio Exterior de 1967 que restringe el control de los derechos de propiedad privada en la Luna u otros cuerpos celestes, asegura Bigelow. 
Y no es ninguna contradicción, comenta el jefe de la revista rusa Noticias de Cosmonáutica, Ígor Lísov: 
Por un lado, este tratado internacional establece que los gobiernos de la Tierra no pueden reclamar propiedad alguna sobre la totalidad o partes de ningún cuerpo celeste. Pero por el otro, no se contempla que una empresa o una persona tampoco pueda ejercer dicha reclamación. 
En su momento otro empresario estadounidense, Dennis Hope, aprovechó esta laguna en el derecho internacional y dirigió una solicitud a la NASA para ver si podía reclamar la soberanía de la Luna. Los funcionarios no se molestaron en contestar. Hope entonces comenzó en 1980 su propio negocio que consiste en vender las parcelas lunares. Más recientemente su compatriota Gregori Nemitz se declaró dueño del asteroide Eros, para el cual tiene grandes planes de desarrollo turístico y minero. Cuando la NASA en 2001 envió al Eros una sonda Nemitz presentó una factura por “estacionamiento” de la sonda, por la módica tarifa de veinte dólares “por siglo terrestre”. La Agencia Espacial de EEUU calificó la reclamación de ilegal alegando que es una interpretación equivocada del Tratado de Espacio. 
Ahora la NASA tiene que dar a Robert Bigelow una respuesta que irá cobrando importancia conforme se desarrollen las iniciativas espaciales privadas. Seguramente habrá que revisar los tratados internacionales sobre el espacio para que contemplen este tipo de actividades. Comenta Alexánder Zhelezniakov, miembro de la Academia rusa de Cosmonáutica: 
Las naves privadas ya realizan vuelos al espacio, de momento no son tripuladas pero pronto llevarán personas a bordo. Esto significa que habrá más seres humanos en el espacio. Es lógico que entre ellos surjan relaciones jurídicas que tienen que ser reguladas de algún modo. 
Conviene pensar en ello antes de que los habitantes de la Tierra tengan la posibilidad real de desarrollar actividades privadas en el espacio, opina el experto. En este sentido, la reclamación de Bigelow podría por lo menos suscitar el debate sobre el tema.